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Mercantil 3 min

El protocolo familiar como herramienta idónea para regular la sucesión empresarial

Gran parte del tejido empresarial en España está integrado por empresas familiares cuyas principales características radican en que el capital social o el poder de toma de decisiones pertenecen, total o parcialmente, a un grupo de personas que son parientes entre sí; los puestos de dirección y gobierno de la empresa están, al menos inicialmente, ocupados por miembros de la familia y la identidad de los socios no es indiferente y no son fácilmente sustituibles por otras personas. El objetivo final de estas empresas es asegurar la continuidad del negocio, pasándolo a la siguiente generación, lo que se conoce como relevo generacional o sucesión de la empresa familiar. 

Artiaga Elordi

Gran parte del tejido empresarial en España está integrado por empresas familiares cuyas principales características radican en que el capital social o el poder de toma de decisiones pertenecen, total o parcialmente, a un grupo de personas que son parientes entre sí; los puestos de dirección y gobierno de la empresa están, al menos inicialmente, ocupados por miembros de la familia y la identidad de los socios no es indiferente y no son fácilmente sustituibles por otras personas. El objetivo final de estas empresas es asegurar la continuidad del negocio, pasándolo a la siguiente generación, lo que se conoce como relevo generacional o sucesión de la empresa familiar. 

A pesar de consolidarse, año tras año, como un activo esencial para la economía de nuestro país, el porcentaje de disolución y liquidación de empresas familiares es superior al que representan el resto de las sociedades mercantiles. Esto se debe a que, tarde o temprano, deben enfrentarse a un reto que les es propio: el relevo generacional, es decir, la sucesión en la titularidad y la gestión de una generación por la siguiente. 

Por tanto, dentro de los conflictos societarios más frecuentes en las empresas familiares, el relevo generacional se posiciona como la principal causa de extinción. Se trata de un momento crítico que requiere una preparación especializada por expertos en la materia, ya que adoptar las medidas adecuadas para afrontar la sucesión en la empresa familiar reduce significativamente posibles obstáculos. 

En este contexto, el protocolo familiar emerge como la herramienta más adecuada para gestionar el relevo generacional, hasta el punto que  el legislador en el Exposición de Motivos del Real Decreto 171/2007, de 9 de febrero, por el que se regula la publicidad de los protocolos familiares (en adelante “RD 171/2007”), lo considera como “una garantía adicional para terceros, inversores y acreedores, además de para los propios socios, al dotar de previsibilidad el relevo generacional en la sociedad”. 

El art. 2.1 del RD 171/2007 define el protocolo familiar como el “conjunto de pactos suscritos por los socios entre sí o con terceros con los que guardan vínculos familiares que afectan una sociedad no cotizada, en la que tengan un interés común en orden a lograr un modelo de comunicación y consenso en la toma de decisiones para regular las relaciones entre familia, propiedad y empresa que afectan a la entidad”.

Los aspectos subjetivos, objetivos y formales del protocolo no están sujetos a ninguna regulación específica, al igual que su contenido, que será configurado por la autonomía de la voluntad y la libertad de forma, sin más límites que los establecidos en nuestro ordenamiento jurídico. Por tanto, en la práctica, el protocolo puede abordar una gran variedad de cuestiones, como la sucesión de los fundadores de la sociedad, la transmisión de acciones o participaciones, la composición del órgano de administración, la retribución y financiación de los socios, el acceso o salida de los miembros de la familia en la sociedad, entre otras. 

Dada la importancia del protocolo familiar, es esencial identificar los aspectos fundamentales que deben incluirse en el mismo. Esto contribuirá a minimizar posibles conflictos y, al mismo tiempo, establecer mecanismos adecuados para su gestión. 

En resumen, el protocolo familiar debe entenderse como una herramienta idónea para regular la sucesión empresarial, tanto en la propiedad como en lo relativo a los puestos de dirección y gestión de esta. Por eso, el momento más adecuado para la elaboración del mismo coincide con el inicio del relevo generacional, ya que se presenta como el punto de partida de la transición generacional previa a la sucesión. 

Por todo ello, debido a las graves consecuencias que pueden derivarse de la falta de previsión o inadecuada gestión del relevo generacional, desde Artiaga Elordi le recomendamos anticiparse a los posibles conflictos que puedan surgir y formalizar, en un contexto de consenso, las normas que guiarán dicho proceso. Si desea conocer el procedimiento para elaborar un protocolo familiar, no dude ponerse en contacto con nuestro despacho, nuestros profesionales del Departamento de Asesoría Jurídica de Empresa, estaremos encantados de ayudarle en la búsqueda de las mejores alternativas para su empresa familiar. 

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